¡La Complicidad Perfecta¡ ...

Cuckquean el Fetiche de Ser Cornuda

Se refiere habitualmente al fetichismo en el que la satisfacción sexual se obtiene por el hecho de que un hombre tenga relaciones sexuales con una o varias mujeres que no sean su novia, prometida, esposa u otro tipo de relación sexual a largo plazo.

Aparte de los cuernos* como infidelidad en las relaciones monógamas, también existe como fetichismo, como fantasía o como inspiración para planear situaciones reales incluyendo a terceras personas, aunque, la verdad, esas fantasías no sean nada fáciles de recrear, a veces son más efectivas como fantasía. Cuando se habla de los cuernos como “perversión”, como fetichismo, se suele usar la expresión “cuckold” en lugar de “cornudo”, de manera similar a como se utiliza “fetish” para referirse al gusto por el latex en lugar de decir “fetichismo de los tejidos y materiales”. De todos modos la opción por el inglés o el castellano depende de si el ambiente donde se usa es más o menos anglófilo. En mi entorno se suele usar “cuckold”. Hay más diferencias entre la cultura cuckold y la de cornudos, la anglosajona y la latina, pero ese análisis lo dejo para otro día.

La cosa es que me he encontrado un término que no conocía, cuckquean, para las situaciones en que, en una pareja heterosexual, se usa esta fantasía. Y además me encontré entrada de la wiki sobre la palabra asi que, traduzcamos:

 

“Cuckquean”

“Cuckquean es el opuesto del término “cuckold”, derivado del inglés medio en torno al año 1562. Cuckquean se refiere a la mujer con un marido adúltero. En inglés moderno se refiere habitualmente al fetichismo en el que la satisfacción sexual se obtiene por el hecho de que un hombre tenga relaciones sexuales con una o varias mujeres que no sean su novia, prometida, esposa u otro tipo de relación sexual a largo plazo, es decir, los roles opuestos de una relación de “cuckold”.

 

“Cuckqueanry” como fetichismo

Una fetichista de “ser cornuda” (cuckquean) es consciente de las actividades de su marido, a veces animándole activamente, y obtiene placer sexual de ello. Entre fetichistas del “cuckold” y “cuckqueanry”, la simulación de reticencia, la victimización de quien lo sufre, es un elemento importante en esta parafilia. El cornudo casi siempre es hombre; el término para una cornuda es “cuckquean” pero no está tan presente en la cultura popular como la versión masculina de este fetichismo.

En la subcultura del “cuckqueaning”, el varón toma el papel de ser sexualmente dominante, mientras que la mujer adopta el rol sumiso. La esposa normalmente sólo tiene sexo con su marido o la amante de su marido cuando él le da permiso, a veces manteniéndose ella completamente célibe.

Este fetichismo puede ser completamente heterosexual cuando la esposa no participa o participa únicamente con su marido, así como bisexual, cuando la esposa participa con todo el mundo, o tiene contacto con la otra mujer.

Los detalles concretos de este fetichismo varían muchísimo, desde un tratamiento cariñoso hacia la cornuda hasta su completa humillación y degradación. De todos modos, muy a menudo un requisito de este fetichismo es que la cornuda sea humillada de alguna manera, sea de manera intencionada o como una especie de consecuencia de la situación (por ejemplo, las personas involucradas están demasiado excitadas para poder parar). Por lo tanto el “cuckqueaning” supone representar una historia o ritual que incluye actos, eventos o circunstancias humillantes; a veces va más allá del simple intercambio de maridos, swinging o compartir amante.

En algunas formas de “cuckqueaning” hay un énfasis explícito en la dominación física y sexual directa de la esposa por parte de la nueva amante, superponiéndose con los fetichismos del “lezdom” (dominación lésbica) y la “bisexualidad forzada” [forced bi]. Los rasgos distintivos como la etnicidad, edad y físico son fetichizados a menudo como razones para que la mujer “adore” a la nueva mujer con demostraciones de sumisión como sexo oral, anilingus, adoración de pies y bondage. En este caso el marido puede colaborar para dominar a su esposa, comportarse como un observador neutral o someterse también a la nueva mujer.”

*La expresión “cuernos” como infidelidad varía mucho en español, según el país donde se use: En otros países se les llama  “meter guampas (Argentina y Uruguay), pegar los tarros (Cuba), poner los cachosser un cachudo (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú), poner los tochos (jerga en España).”

La imagen principal, de Flickr, es anticuada pero muy apropiada para ilustrar la situación.

La pronunciación de cuckquean y cuckqueaning sería, dicho de manera MUY básica, algo como “cacuín” y “cacuining”, como con “queen” y queening”…. pero no es fácil, con tanta consonante junta.


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